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  • Cine
  • Drama
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Reina de Katwe: Haz tu jugada
Reina de Katwe: Haz tu jugada
El irresistible mensaje de la nueva película de Disney, Reina de Katwe –de Mira Nair–, es de esos en los que cuando un niño crece en pobreza en países en vías de desarrollo, el mundo se pierde de uno de sus mejores y más brillantes talentos. Ubicado en una de las zonas más marginadas de Uganda, Katwe (se pronuncia Kah-tway), este filme de habla inglesa está basado en la historia real de la chica prodigio del ajedrez Phiona Mutesi, quien superó dos obstáculos aparentemente imposibles de superar en su país –ser pobre y ser mujer– para convertirse en una campeona adolescente. Ahí conocemos a Phiona (Madina Nalwanga), una niña de nueve años que vende maíz para ayudar a su mamá (Lupita Nyong’o), una mujer viuda que cría sola a sus cinco hijos. Lo que atrae a Phiona al club de ajedrez para niños de barrios pobres que atiende un voluntario (David Oyelowo), es una taza de atole. Ella no sabe leer ni escribir, pero queda fascinada por las piezas sobre el tablero de madera con casilleros blancos y negros. Es imposible ver al joven elenco que Nair (Moonson Wedding) ha reunido y no sonreír debido al carisma y humor que ilumina la pantalla con sus actuaciones naturales y llenas de vida. Si la imponente historia de Phiona Mutesi no hubira existido, Disney la habría inventado. Lo que esperas que ocurra, pasa. Cuando los niños viajan a un torneo en un elegante internado, los niños ricos se burlan de ellos; un desagadable pequeño se limpia la mano en el mantel luego de darle un apretón de...
  • Cine
  • Comedia
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La película más soleada de Paul Thomas Anderson hasta ahora es este palimpsesto del valle de San Fernando con tantas burbujas que prácticamente sale de la pantalla. El mayor golpe de 'Licorice Pizz'a, sin embargo, es su casting. Alana Haim, del grupo Haim, es Alana Kane, de 25 años, una asistente de fotógrafa desconcertada de encontrarse con Gary Valentine, un estudiante de secundaria diez años menor que ella. Es un actor infantil con una comedia de éxito a su nombre y unos niveles de autoconfianza proporcionales. La otra estrella es el escenario: aquí el valle está bañado por la luz del sol y la nostalgia agridulce. Pero 'Licorice Pizza' no es una carta de amor al sitio: la familia judía ortodoxa de Alana (interpretada por otros miembros de la familia Haim) no es precisamente liberal. Con la ayuda de la delicada partitura de Jonny Greenwood, Anderson pinta un cuadro a veces melancólico y cada escena ofrece una nueva actuación para disfrutar y reír de lo lindo. Cuando, más tarde, 'Licorice Pizza' se adentra en las maquinaciones del Hollywood de los años 70, las risas las proporcionan Bradley Cooper y Sean Penn. Los veteranos amenazan con robar el espectáculo a los protagonistas más jóvenes, pero 'Licorice pizza' es una película que no se puede robar. Simplemente, galopa con una energía ilimitada. Como 'Movida del 76', de Richard Linklater, Paul Thomas Anderson ha contado una historia norteamericana de los años 70 sobre la mayoría de edad que hace que la América...
  • Cine
  • Drama
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Inquietante y retorcida, la nueva película del coreano Bong Joon-ho combina la excelencia cinematográfica con un mensaje político de lo más punzante. Camuflado en el relato de una invasión doméstica encontramos un auténtico drama sobre roles sociales y máscaras, sobre la hipocresía y la educación. El director de 'El huésped' y 'Rompenieve' ya nos tiene acostumbrados a sus juegos subversivos con los códigos de los géneros. Esta es la historia de una familia pobre de Seúl que se infiltra en una casa muy rica por la puerta de servicio. Combina suspense, drama, comedia, risas y farsa, con algunos momentos de puro terror, saltando de un registro al siguiente con una elegancia total. El argumento de fondo es antiguo: las desigualdades entre clases. En la primera escena encontramos una gente que vive en un semisótano de un barrio obrero, en el último rincón de un callejón sin salida donde un borracho va cada noche a mear. Son un marido, la mujer y dos hijos veinteañeros, que sobreviven haciendo trabajos extraños, como montar cajas de cartón para los repartos de una pizzería. El thriller se activa cuando uno de ellos falsifica el currículum para dar clases particulares a la hija de un hombre de negocios millonario, el señor Park. Uno a uno, los padres y la hermana conseguirán entrar a trabajar en su chalet y, poco a poco, le irán chupando la sangre. Hay un momento de la película en el que la comedia del absurdo parece alcanzar el equilibrio perfecto de 'El sirviente' de Joseph...
  • Cine
  • Drama
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Ambientada en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, entre lodo, explosiones y rizos de alambre de espino, la última película de Sam Mendes es poco menos que una obra maestra. Así lo demuestra en una de sus secuencias centrales, en la que un soldado herido se arrastra por el suelo hasta llegar a una ventana con los cristales rotos y, de pronto, se ve en medio de una ciudad francesa aniquilada por los bombardeos. Un prodigio narrativo trepidante, en un plano secuencia continuo que nos arrastra entre el fango y el olor a cadáver podrido. Firme candidata al Oscar, es una de las mejores películas que veremos en este año que empieza.
  • Cine
  • Terror
  • 3 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
En los sesenta, la inclusión de un héroe negro en el film de terror 'La noche de los muertos' supuso toda una declaración política. Un año antes, en 'Adivina quién viene a cenar', Sidney Poitier protagonizaba una película en torno a una mujer blanca que presenta a su pareja negra a sus padres. Podríamos decir que 'Déjame salir' parte de una mezcla entre estas dos ideas, entre el terror y la confrontación social y familiar. Chris llega a la casa de sus suegros en Alabama. Ellos son blancos, y él es negro. Y el jardinero también es negro, y la criada. De hecho, todos los negros a los que Chris va encontrando en este lugar aparentemente amable resultan sospechosos. Entre la comedia y el terror, 'Déjame salir' propone un discurso directo sobre el racismo. Da la vuelta a los estereotipos sociales y del mismo género de terror, recordando, por ejemplo, la estética de un éxito del cine de miedo reciente como es 'Insidious'.
  • Cine
  • Terror
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Pasaréis noches sin dormir, mirando la oscuridad y con las uñas entre los dientes. Porque esta película tiene efectos temibles sobre el que la ve. Es una historia sobrenatural, destinada a tomar el relevo a 'El exorcista' en el ranking del cine de terror más angustioso de todos los tiempos. Aquí también hay cabezas que dan vueltas, y de una manera aún más salvaje. Pero lo más importante es que contiene la memoria de los grandes clásicos del género, desde 'La semilla del diablo' hasta 'Babadook', sobre todo en cuanto a la figura femenina que la protagoniza, en este caso Toni Collette. Si la recordáis en 'El sexto sentido' comenzaréis a haceros una idea de hasta qué punto es capaz de llevar su personaje al extremo. Collette hace de Annie, una artista que construye dioramas y maquetas increíblemente realistas. En sus creaciones encontramos una sucesión de habitaciones en miniatura, de casas de muñecas, que replican el mundo real. Aquí radica la idea de horror del film: la amenaza de una entidad que es grande y malévola y que juega con los humanos como si fueran sus muñecos. Annie se recupera de la muerte de su madre, que era una mujer severa, y en este duelo lo acompañan su marido y sus dos hijos (Gabriel Byrne, Alex Wolff y una alucinante Milly Shapiro), todos vestidos de funeral. La muerte de la abuela que todo lo oscurece, un pájaro que se estrella contra el cristal de la ventana de la escuela y deja un rastro de sangre, la niña que le corta la cabeza con unas tijeras....
  • Cine
  • Ciencia ficción
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Habrá quien diga que 'High life' no es 'realmente' una película de ciencia ficción, ya que en el fondo se trata de la nueva obra de Claire Denis, una de las autoras más feroces del cine mundial. Pero esta teórica incompatibilidad solo deja en evidencia los prejuicios de quien la emite: el planteamiento argumental –un grupo de convictos es condenado a tripular una nave espacial, con la misión de explorar los confines del cosmos en busca de recursos útiles para la especie humana– no deja dudas sobre su carácter especulativo. Y, por otro lado, hablamos de un género con una infinita capacidad para asumir miradas heterodoxas y zarandeos narrativos. Rodando en inglés por primera vez en sus 30 años de trayectoria, Denis coloca a Juliette Binoche en una tesitura muy diferente de la de los agridulces anhelos afectivos de 'Un solo interior'. En esta ocasión, la actriz es la perturbadora médica encargada de supervisar el estado físico y mental de los reclusos, tomando como objeto de su deseo a un Robert Pattinson que convierte su mirada alucinada en una implosión de intensidad. Interesada, como siempre, en mostrar el cuerpo humano como una geografía de heridas y fluidos, la directora de 'El intruso' toca una nueva cima del cine físico, si bien ahora el deseo de sus criaturas no se proyecta sobre un entorno reconocible, sino que tiene tras de sí un infinito vacío cósmico.
  • Cine
  • Drama
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
La vida de Adèle
La vida de Adèle
En 2010, el director y guionista Abdellatif Kechiche tuvo un contratiempo con su película Vénus noire, debido a que las distribuidoras de Estados Unidos y Gran Bretaña la encontraron demasiado delicada para exhibirla. Después de esa experiencia, cualquier director cambiaría de rumbo hacia un terreno menos incómodo, pero no Kechiche. La vida de Adèle es el regreso más provocador que pudo haber tenido, y con ello entregó la mejor película de su carrera. No hay algo novedoso o atrevido en una historia sobre el paso de la adolescencia a la madurez, ni sobre el surgimiento y el fin de un romance, pero el punto de vista despreocupado de Kechiche sobre el deseo juvenil es poco común en su madurez emocional. Nuestra heroína, Adèle (una estupenda Adèle Exarchopoulos) comienza la película como una estudiante de secundaria precoz y termina como una mujer adulta, aún con mucho que aprender acerca de sí misma. Cuando cumple 15 años nota que algo anda mal en su vida amorosa. Un chico de su escuela está loco por ella, pero ella simplemente no consigue dejar de pensar en la ocasión en que se topó en la calle con Emma (Léa Seydoux), la estudiante de arte de pelo azul. Las chicas se vuelven a ver en un bar de lesbianas y el amor florece de inmediato. A diferencia de muchas películas con temas homosexuales que se centran en la salida del clóset como la experiencia gay definitiva, La vida de Adèle va más allá de esa etapa de la vida de Adèle en un audaz salto cronológico, con lo que nos...
  • Cine
  • Thriller
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Perdida
Perdida
¿Por qué, en el cine de David Fincher, la figura del creador está asociada con el ejercicio del mal? ¿Y por qué el mal es, según él, sinónimo de inteligencia suprema? El director de 'El club de la lucha' niega sus constantes de autor, como si quisiera reivindicar su condición de artesano filigranero al servicio de Hollywood, pero es evidente que hay mucho más detrás de su perfeccionismo técnico. 'Perdida', como 'Seven', 'The game', 'Zodiac' o 'La red social', cuenta la historia de una obsesión por controlar el mundo, para reescribirlo con caligrafía perversa y tinta sangrienta, para construirlo pieza a pieza, como un edificio de mondadientes que pincha, que es tan bello como peligroso. 'Perdida' es 'La guerra de los Rose' en clave cerebral. No es tanto una película sobre las cárceles del matrimonio y el escrutinio mediático de la intimidad en la sociedad de la información, como sobre las relaciones de poder que se establecen de forma natural entre hombres y mujeres y, por extensión, entre el cineasta y el espectador. Es imposible hacer una sinopsis sin revelar spoilers, y vale la pena, al menos para quien no haya leído el 'bestseller' de Gillian Flynn, entrar virgen en esta historia que combina, con nervio y talento, puntos de vista, tiempo verbales, falsas verdades y mentiras meteóricas, y que se rompe en dos de los giros narrativos más improbables y sorprendentes del cine contemporáneo. Quizás la resolución no está a la altura del sofisticado 'tour de force' que proponen...
  • Cine
  • Drama
  • 5 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out
Céline Sciamma es de las cineastas francesas más emocionantes del momento: tras 'Water Lilies', 'Tomboy' y 'Girlhood', relatos realistas y contemporáneos, presenta 'Retrato de una mujer en llamas', una historia de arte y amor ambientada en una isla bretona en el siglo XVIII. El film, de entrada contenido a pesar de la pasión creciente, es un largo 'flashback' protagonizado por Marianna (Noémie Merlan), la profesora de arte contratada para pintar a Héloïse (Adèle Haenel) en un cuadro que debe presentar a su futuro marido. El vínculo entre ambas se plasma en el lienzo y evoca el amor femenino –no siempre erótico–. Destaca la actuación de las protagonistas y el mensaje que hay mundo más allá de la dominación masculina. Las dosis de romanticismo y reflexión lo hacen un film eléctrico.